Evolución de las Serpientes

Evolución de las Serpientes

Evolución de las Serpientes

La evolución de las serpientes es un tema que mantiene varias preguntas sin respuesta. Mucho se ha estudiado sobre su evolución, pero la falta de piezas prehistóricas hace un poco más difícil la investigación, ya que cabe mencionar que los huesos de cráneos y algunas partes corporales son frágiles y se desintegran rápidamente. Lo que sí puede afirmarse es que ellas pertenecen al género Ophidia, del que se desprenden varios subgrupos ya extintos, siendo Serpentes el único que sobrevive.

Fósiles hallados de serpientes prehistóricas demuestran que poseían pequeñas extremidades traseras. Los científicos han tratado de comprobar si hace miles o millones de años atrás estos reptiles eran morfológicamente muy diferentes a lo que vemos hoy en día.

Pitones y Boas actuales aún conservan vestigios de tales patas traseras conocidas ahora como espuelas anales utilizadas para el apareamiento. Un hecho muy extraño es que no se ha encontrado vestigios de patas delanteras en ninguna especie existente.

Se ha comprobado que serpientes prehistóricas poseían pequeñas extremidades traseras.

Los científicos suponen que la pérdida de extremidades se debió a una mejor adaptación del cuerpo para trasladarse por terrenos empedrados. Las múltiples escamas que envuelven su cuerpo las protegen de los elementos dañinos y aparte les otorgan una fácil movilidad, a tal grado de hacer de las extremidades algo innecesario.

Otra cuestión que se intenta resolver, es si las serpientes provienen de especies terrestres o acuáticas, ya que en la actualidad habitan en ambos ecosistemas, por lo que no se sabe a ciencia cierta si las marinas surgieron en entornos terrestres, o al revés.

Una teoría que prevalece, afirma que las serpientes modernas evolucionaron a partir de lagartos acuáticos a mediados del período Cretácico. 112 millones de años tienen los fósiles más antiguos que se conocen hasta la fecha, localizados en Utah, Estados Unidos, y Argelia, África.

Los mosasaurios eran largos reptiles marinos que hoy ya están extintos. La reconstrucción de su apariencia externa da como resultado un animal largo con una cola que termina en punta y aletas para impulsarse bajo el agua. El paleontólogo estadounidense Edward Drinker Cope, afirmó que los mosasaurios son ancestros cercanos de las serpientes, pero esto se puso en duda la década de los 90’s por otros científicos que realizaron nuevos descubrimientos.

Pachyrhachis fue un género de serpientes, también extinto, del cual se concluyó que poseían patas traseras bien desarrolladas y que eran muy similares morfológicamente a las serpientes marinas. Fueron hallados en Ein Yabrud, un poblado de Palestina.

Origen de su veneno

¿Las antiguas serpientes también mataban a sus presas con veneno?

Se dice que ellas producen veneno desde hace 60 millones de años.

Se dice que ellas producen veneno desde hace 60 millones de años pero inicialmente los niveles de toxicidad solo eran eficaces en animales pequeños. Antes de esa época eran constrictoras, pero para las más pequeñas esto era una tarea que conllevaba a mucha pérdida de energía, por lo que el proceso evolutivo les desarrolló veneno.

Años más tarde evolucionaron otros géneros de ofidios con venenos más tóxicos y eficaces.

Para determinar las causas que hicieron que las serpientes desarrollaran el veneno en sus organismos, se estudió a varios tipos de lagartos con el fin de comparar ambos componentes y saber si existían similitudes que pudieran dirigir la investigación hacia el objetivo deseado. Alrededor de 4,700 tipo de lagartos han sido estudiados para conocer cuáles de ellos son los primos más cercanos a las serpientes venenosas.

Titanoboa

En este artículo hablamos de serpientes, y titán es una palabra que se refiere a lo gigantesco y con mucha fuerza, luego entonces, podemos concluir que Titanoboa se describe por sí mismo.

Titanoboa fue el depredador más grande de la tierra durante 10 millones de años.

Se dice que esta especie colosal de serpiente vivió hace aprox. 58 millones de años en las selvas pantanosas y salvajes de Sur América. Con un peso de una tonelada y 13 m de largo, las pitones y anacondas pasan a segundo plano. Es de los pocos ofidios que conservaron restos de huesos craneales a pesar de los años.

No era venenosa, pero sí constrictora, por lo que se cree que tiene relación con las boas y anacondas de la actualidad. Vivió después de la época de los dinosaurios convirtiéndose en el depredador más grande de la tierra por 10 millones de años.

Para darnos una idea del largo y peso de este reptil, existe una réplica de tamaño real en el Museo de Historia Natural de Instituto Smithsoniano en Washington.